...y Homero, después de salir al mundo por tercera ocasión, regresa a su ermita con unos pocos recuerdos y nuevamente con el corazón destrozado. Repitiéndose así mismo, -- ¡No vuelvo a salir!, ¡no más!
Quién sabe, es muy ingenuo y lo volverá a intentar; pero el resultado será el mismo, él no pertenece a este mundo.