lunes, 1 de febrero de 2016

“[...], el coronel Aureliano Buendía apenas si comprendió que el secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad…”(100 años de soldad)

¿Será entonces que he vivido una especie de vejez desde mi infancia?, platico con fantasmas, que silenciosamente me escuchan, escucho una música en mi cabeza que no cesa nunca...


            Llego a casa tarde, no presto atención alguna al entrar pues sé que en ese momento no hay nadie; me preparo con religiosidad mi café, no me lo perdería, es cuando siento una presencia y volteo hacia la sala, no me altero al verla y sin embargo no la conozco pero al mismo tiempo me es familiar, me acerco hacia ella con mi taza de café en la mano y me siento en el sofá junto a ella, suavemente doy un sorbo a mi café y le digo: ¿Cómo has estado? Sin esperar respuesta prosigo, pero…¿quién eres? Con voz serena y melodiosa lo único que alcanzó a decirme fue, recuerda…estás solo...y desapareció.
Cierto es que dejé de verla, pero sentía aún su presencia...sabía que estaba ahí.



 























Conteos finales...

  Quizás sean estas fechas o únicamente la edad, pero… así resultan las cosas. Por motivos legales me vi obligado a buscar un documento, q...