Hoy, leyendo, tuve que consultar el diccionario, y pues por casualidad topé con una palabra que no buscaba, suele pasar, y me vinieron a la memoria las palabras del escritor Pablo Boullosa: “Las palabras son metáforas “. Y así, como Borges dice en su Gólem:
Si (como afirma el griego en el Crátilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.
Las palabras, pues, al ser metáforas, son polisémicas y su significado cambia con el entorno, con el contexto, con la entonación (el lenguaje es musical), con la cultura, con el tiempo, etc. pero como en todo, hay metáforas más hermosas que otras, hay aquellas prácticas y hay algunas simples. Con el tiempo, debido al uso cotidiano, nos hemos olvidado de lo bellas que son algunas palabras, de la gran metáfora que se esconde detrás de la misma, simplemente porque lo que describe, al ser algo intangible, resultaría inefable sin poder tener alguna referencia “poética” una comparación con algo que entendamos más fácil. Pero el uso diario de las mismas nos lo hace olvidar. Así pues, me topé con una maravillosa metáfora (palabra) que cuando la analizamos le da mas sentido a lo que queremos expresar. A continuación, le platico.
“Recordar”, ¿Cuántas veces usamos esta palabra sin detenernos a pensar en lo que detrás de ella hay? Tiene el prefijo “re” que significa, de nuevo, otra vez; y lo usamos como en reenviar, reusar, rehabilitar, en fin, en muchas otras palabras. Y en la palabra que estamos analizando, utilizamos acompaña al vocablo “cordis” (corazón), así pues, cuando le decimos a alguien que lo recordamos, le estamos diciendo “te estoy volviendo a pasar por el corazón”, ¿No es hermoso?, o cuando le decimos “me acuerdo de ti” cambiamos el prefijo re por la partícula “a” de proximidad, entonces sería como decirle que lo llevo muy cerca del corazón. De ahora en adelante será una de mis palabras favoritas, y la evitaré en lo posible para traeré a la memoria nimiedades.