El amor
siempre con doble filo
y por ambos hiere, escinde,
mata...
Duele ver,
duele no ver,
duele hablar,
más duele no hablar.
Esquiva la
mirada,
ferviente deseo
de ver sus ojos
y sentir su
oscuro atisbo;
duele sentir, más duele no sentir.
Tiempo inexorable
que lento pasa,
no olvidas,
duele olvidar,
duele recordar,
duele…
Ausencia…
Noviembre 2022
[…] quería parecerse a los
muertos, lo cual era mucho más sabio, porque los muertos y la inmortalidad son
como una pareja indivisible de amantes, y aquel cuyo rostro se confunde con los
rostros de los muertos es inmortal ya en vida”
-- La inmortalidad / Milán
Kundera
Estamos en las fechas en que por
nuestra cultura recordamos a quienes han partido. En lo personal no lo veo mal,
lo que en ocasiones critico es la manera de hacerlo, ¿Por qué recordar el
preciso momento de la partida, que suele ser el más doloroso, el más triste?
Soy de la idea que debemos recordarlos en su plenitud, la vivencia más alegre y
memorable que compartimos con el ser amado y así tenerlo presente todos los
días en nuestro corazón.
Recordar significa etimológicamente: con el prefijo “re” de nuevo y “cordis” corazón, es decir, volver a pasar por el corazón
(sublime ¿no?), hagamos, pues, ese repaso hermoso y alegre. Estoy seguro de que
nuestros difuntos así lo desean, cumplámoslo.
Dice Milán Kundera en su libro “La
inmortalidad”:
“Tenemos que diferenciar la denominada pequeña inmortalidad, el
recuerdo del hombre en la mente de quienes lo conocieron […], de la gran
inmortalidad, que significa el recuerdo del hombre en la mente de aquellos a
quienes no conoció personalmente”
Así, mientras ellos vivan en nuestro corazón, en nuestro recuerdo, en
nuestra familia, en nuestro entorno siempre estarán ahí, hagámoslos inmortales;
sus tradiciones, sus objetos, sus consejos sus fotografías, ahí estarán siempre.
“¡No hay más que una vida! ¡Tienes
que darle contenido!
--- Milán Kundera
Argenta luna,
mi ventana os extraña,
con tu lucero, no has vuelto
a iluminar mi oscura habitación.
Maravillosas metáforas las
palabras,
lo mismo veneran que zahieren
y en unos cuantos trazos guardan
todo significado.
Ya Borges habló del arquetipo
y si todo el Nilo cabe en cuatro
letras.
Un universo entero tu nombre
alberga.
Ciertamente
Víctor Frankenstein debió pensar, --- poder hacer algo, no necesariamente quiere
decir que debamos hacerlo ---, la novela me enseña que todo lo que hacemos, cada
uno de nuestros actos nos reclaman siempre consecuencias que nos persiguen toda
la vida. Sin embargo, la queja de la criatura, en su enorme e injusta soledad
es válida, por otro lado, y por duro que sea, siempre hay otra opción que no
sea la venganza.
Víctor
Frankenstein actuó como todo creador al ver la mala decisión de su criatura; acaso no actuó así el
dios de los judíos ante Sodoma y Gomorra, ante la humanidad entera, al provocar
el diluvio y del cual únicamente salva a Noé y su familia, lo mismo Zeus al
provocar el diluvio griego en el que el Titán Prometeo salva a su hijo y su
familia del diluvio indicándoles que debían hacer una gran barca (según la
mitología griega, ¿casualidad o semejanza en los mitos? No lo sé).
Así el ser
humano al tomar consciencia de sí mismo se siente solo, nuestro creador nos abandona
ante un mundo inhóspito y cruel, la diferencia es que nosotros no estamos del
todo solos, nos hacemos compañía, formamos familias, tribus, comarcas, ciudades,
etc. El reclamo, pues, también es válido. Como animales sociales, necesitamos
forzosamente pertenecer, por eso en la historia vemos lo cruel y duro que llega
a ser, para grandes hombres, que sus sociedades los condenen al ostracismo, al exilio
o al destierro. Es duro sentir cómo eres arrancado o no aceptado en donde por
derecho propio perteneces.
En fin, el
diálogo que la criatura tiene con Víctor en los Alpes me sigue fascinando. Una
gran novela y en cada relectura encuentro siempre algo nuevo para reflexionar.
Que me haya venido a la memoria esta
frase no es una coincidencia; hace un par de semanas mi laptop, como
presintiendo los azotes de viernes santo, expiró, ya no quiso prender, solo
aparecía en pantalla un color azul como indicación de error fatal. Pues bien,
también con visos de pascua resucitó, con un cambio de disco duro quedó como
nueva. Debido a lo anterior me puse a revisar la información que tenia tanto la
laptop como el mi disco duro externo para revisar qué tanto puedo respaldar y
depurar toda la información; en este viaje al pasado cibernético de mi equipo
encontré además de foto viejas, documentos inútiles, libros en PDF que nunca
leeré, música que desde que la descargué no he escuchado y escritos que ya
había olvidado que escribí. Hubo uno del 2011 que llamó mi atención, lo que me
llevó a escribirlo no lo recuerdo, pero salta a la vista un cambio de
pensamiento en mí, lo curioso es que sigo estando de acuerdo en la premisa
principal del escrito, lo que me resulta extraño son los argumentos con los que
defiendo la premisa, ya no son los mismos que utilizaría hoy, esos viejos
argumentos me resultan con sesgo religioso y crédulo, no los usaría hoy, pero
sigo estando de acuerdo con la premisa, no cambié solo “evolucionó” mi forma de
ver el asunto, pero el resultado es la misma convicción, ¿Cambié? O únicamente
estoy viendo la misma imagen a través de un cristal diferente…Seguramente, tal
y como dice el Dr. House, las personas no cambian, solo sus perspectivas a través
del cual ven la vida, cada día que pasa se nos va coloreando el cristal con que
la vemos y nos parece que cambiamos, pero no… seguimos siendo los mismos, es
nuestra naturaleza y ante ella la intrínseca personalidad con la que la misma
nos crea.
Somos los mismos de siempre.
Quizás sean estas fechas o únicamente la edad, pero… así resultan las cosas. Por motivos legales me vi obligado a buscar un documento, q...