sábado, 3 de diciembre de 2022

Resquicios



 

Solo quedan ascuas, muy pequeñas,

pero eternas,,,

bastaría una breve brisa

para que se yergan portentosas

y abrasen el alma entera

domingo, 27 de noviembre de 2022

martes, 8 de noviembre de 2022

Ausencia

 

Duele ver,
duele no ver,

duele hablar,

más duele no hablar.

 

Esquiva la mirada,

ferviente deseo de ver sus ojos

y sentir su oscuro atisbo;

duele sentir, más duele no sentir.

 

Tiempo inexorable que lento pasa,

no olvidas,

duele olvidar, duele recordar,

duele…

Ausencia…

 

 


martes, 1 de noviembre de 2022

Día de vivos








                                                    Noviembre 2022


[…] quería parecerse a los muertos, lo cual era mucho más sabio, porque los muertos y la inmortalidad son como una pareja indivisible de amantes, y aquel cuyo rostro se confunde con los rostros de los muertos es inmortal ya en vida”

-- La inmortalidad / Milán Kundera

 

Estamos en las fechas en que por nuestra cultura recordamos a quienes han partido. En lo personal no lo veo mal, lo que en ocasiones critico es la manera de hacerlo, ¿Por qué recordar el preciso momento de la partida, que suele ser el más doloroso, el más triste? Soy de la idea que debemos recordarlos en su plenitud, la vivencia más alegre y memorable que compartimos con el ser amado y así tenerlo presente todos los días en nuestro corazón.

Recordar significa etimológicamente: con el prefijo “re” de nuevo y “cordis” corazón, es decir, volver a pasar por el corazón (sublime ¿no?), hagamos, pues, ese repaso hermoso y alegre. Estoy seguro de que nuestros difuntos así lo desean, cumplámoslo.

Dice Milán Kundera en su libro “La inmortalidad”:

“Tenemos que diferenciar la denominada pequeña inmortalidad, el recuerdo del hombre en la mente de quienes lo conocieron […], de la gran inmortalidad, que significa el recuerdo del hombre en la mente de aquellos a quienes no conoció personalmente”


Así, mientras ellos vivan en nuestro corazón, en nuestro recuerdo, en nuestra familia, en nuestro entorno siempre estarán ahí, hagámoslos inmortales; sus tradiciones, sus objetos, sus consejos sus fotografías, ahí estarán siempre.

 

 

“¡No hay más que una vida! ¡Tienes que darle contenido!

--- Milán Kundera



jueves, 27 de octubre de 2022

Soledad

 Argenta luna,

mi ventana os extraña,

con tu lucero, no has vuelto

a iluminar mi oscura habitación. 

domingo, 18 de septiembre de 2022

De palabras

 

Maravillosas metáforas las palabras,

lo mismo veneran que zahieren

y en unos cuantos trazos guardan

todo significado.

Ya Borges habló del arquetipo

y si todo el Nilo cabe en cuatro letras.

 

Un universo entero tu nombre alberga.

 

miércoles, 22 de junio de 2022

Malas decisiones, nuestros monstruos


Terminé de releer “Frankenstein, el moderno Prometeo” de Mary Shelley. Toda historia tiene dos caras en la moneda, y una gran amiga me lo recordó en una ocasión, por eso en esta relectura me enfoqué en esa parte de la que jamás me percaté, la visión de la criatura del Dr. Víctor Frankenstein, y sí, la novela me abrió una perspectiva en la que no había reparado.

Ciertamente Víctor Frankenstein debió pensar, --- poder hacer algo, no necesariamente quiere decir que debamos hacerlo ---, la novela me enseña que todo lo que hacemos, cada uno de nuestros actos nos reclaman siempre consecuencias que nos persiguen toda la vida. Sin embargo, la queja de la criatura, en su enorme e injusta soledad es válida, por otro lado, y por duro que sea, siempre hay otra opción que no sea la venganza.

 

Víctor Frankenstein actuó como todo creador al ver la mala   decisión de su criatura; acaso no actuó así el dios de los judíos ante Sodoma y Gomorra, ante la humanidad entera, al provocar el diluvio y del cual únicamente salva a Noé y su familia, lo mismo Zeus al provocar el diluvio griego en el que el Titán Prometeo salva a su hijo y su familia del diluvio indicándoles que debían hacer una gran barca (según la mitología griega, ¿casualidad o semejanza en los mitos? No lo sé).

Así el ser humano al tomar consciencia de sí mismo se siente solo, nuestro creador nos abandona ante un mundo inhóspito y cruel, la diferencia es que nosotros no estamos del todo solos, nos hacemos compañía, formamos familias, tribus, comarcas, ciudades, etc. El reclamo, pues, también es válido. Como animales sociales, necesitamos forzosamente pertenecer, por eso en la historia vemos lo cruel y duro que llega a ser, para grandes hombres, que sus sociedades los condenen al ostracismo, al exilio o al destierro. Es duro sentir cómo eres arrancado o no aceptado en donde por derecho propio perteneces.

En fin, el diálogo que la criatura tiene con Víctor en los Alpes me sigue fascinando. Una gran novela y en cada relectura encuentro siempre algo nuevo para reflexionar.

Conteos finales...

  Quizás sean estas fechas o únicamente la edad, pero… así resultan las cosas. Por motivos legales me vi obligado a buscar un documento, q...