jueves, 27 de octubre de 2022

Soledad

 Argenta luna,

mi ventana os extraña,

con tu lucero, no has vuelto

a iluminar mi oscura habitación. 

domingo, 18 de septiembre de 2022

De palabras

 

Maravillosas metáforas las palabras,

lo mismo veneran que zahieren

y en unos cuantos trazos guardan

todo significado.

Ya Borges habló del arquetipo

y si todo el Nilo cabe en cuatro letras.

 

Un universo entero tu nombre alberga.

 

miércoles, 22 de junio de 2022

Malas decisiones, nuestros monstruos


Terminé de releer “Frankenstein, el moderno Prometeo” de Mary Shelley. Toda historia tiene dos caras en la moneda, y una gran amiga me lo recordó en una ocasión, por eso en esta relectura me enfoqué en esa parte de la que jamás me percaté, la visión de la criatura del Dr. Víctor Frankenstein, y sí, la novela me abrió una perspectiva en la que no había reparado.

Ciertamente Víctor Frankenstein debió pensar, --- poder hacer algo, no necesariamente quiere decir que debamos hacerlo ---, la novela me enseña que todo lo que hacemos, cada uno de nuestros actos nos reclaman siempre consecuencias que nos persiguen toda la vida. Sin embargo, la queja de la criatura, en su enorme e injusta soledad es válida, por otro lado, y por duro que sea, siempre hay otra opción que no sea la venganza.

 

Víctor Frankenstein actuó como todo creador al ver la mala   decisión de su criatura; acaso no actuó así el dios de los judíos ante Sodoma y Gomorra, ante la humanidad entera, al provocar el diluvio y del cual únicamente salva a Noé y su familia, lo mismo Zeus al provocar el diluvio griego en el que el Titán Prometeo salva a su hijo y su familia del diluvio indicándoles que debían hacer una gran barca (según la mitología griega, ¿casualidad o semejanza en los mitos? No lo sé).

Así el ser humano al tomar consciencia de sí mismo se siente solo, nuestro creador nos abandona ante un mundo inhóspito y cruel, la diferencia es que nosotros no estamos del todo solos, nos hacemos compañía, formamos familias, tribus, comarcas, ciudades, etc. El reclamo, pues, también es válido. Como animales sociales, necesitamos forzosamente pertenecer, por eso en la historia vemos lo cruel y duro que llega a ser, para grandes hombres, que sus sociedades los condenen al ostracismo, al exilio o al destierro. Es duro sentir cómo eres arrancado o no aceptado en donde por derecho propio perteneces.

En fin, el diálogo que la criatura tiene con Víctor en los Alpes me sigue fascinando. Una gran novela y en cada relectura encuentro siempre algo nuevo para reflexionar.

domingo, 10 de abril de 2022

Las personas no cambian


 

“Las personas no cambian”, dice el Dr. House, ese personaje televisivo que me encanta.

Que me haya venido a la memoria esta frase no es una coincidencia; hace un par de semanas mi laptop, como presintiendo los azotes de viernes santo, expiró, ya no quiso prender, solo aparecía en pantalla un color azul como indicación de error fatal. Pues bien, también con visos de pascua resucitó, con un cambio de disco duro quedó como nueva. Debido a lo anterior me puse a revisar la información que tenia tanto la laptop como el mi disco duro externo para revisar qué tanto puedo respaldar y depurar toda la información; en este viaje al pasado cibernético de mi equipo encontré además de foto viejas, documentos inútiles, libros en PDF que nunca leeré, música que desde que la descargué no he escuchado y escritos que ya había olvidado que escribí. Hubo uno del 2011 que llamó mi atención, lo que me llevó a escribirlo no lo recuerdo, pero salta a la vista un cambio de pensamiento en mí, lo curioso es que sigo estando de acuerdo en la premisa principal del escrito, lo que me resulta extraño son los argumentos con los que defiendo la premisa, ya no son los mismos que utilizaría hoy, esos viejos argumentos me resultan con sesgo religioso y crédulo, no los usaría hoy, pero sigo estando de acuerdo con la premisa, no cambié solo “evolucionó” mi forma de ver el asunto, pero el resultado es la misma convicción, ¿Cambié? O únicamente estoy viendo la misma imagen a través de un cristal diferente…Seguramente, tal y como dice el Dr. House, las personas no cambian, solo sus perspectivas a través del cual ven la vida, cada día que pasa se nos va coloreando el cristal con que la vemos y nos parece que cambiamos, pero no… seguimos siendo los mismos, es nuestra naturaleza y ante ella la intrínseca personalidad con la que la misma nos crea.

Somos los mismos de siempre.


 

 

sábado, 29 de enero de 2022

Antes de que se enfríe el café

“Leer es una forma de estar ahí”, dice José Saramago, pues bien, he estado en Tokio en una pequeña cafetería llamada funiculi funicula, no he viajado en el tiempo de la forma que se describe en este libro, pero, como siempre, todo lo que leo me deja pensando…

Antes de que se enfríe el café, sí, rompiendo todas las reglas que el libro impone, o casi todas, sé exactamente a quién visitaría en el pasado. A mi pasado específicamente, eso sí, tal y como a los viajantes de dicha cafetería se les advierte. Conocí a un chico asustadizo que solía sentarse en las escaleras de la primaria donde estudiaba para mirar correr a sus compañeros, se preguntaba por qué corrían, solo y callado, no recuerdo bien si fue a partir de tercero o cuarto de primaria, eso sí, siempre solo. Se dijo a sí mismo que todo cambiaría en secundaria, y en todo ese periodo escolar se la pasó tratando de hacerlo posible, llegó a bachillerato y pensó que lo había logrado… terminó la carrera y años más tarde se percató que no, no le fue posible incorporarse con los chicos que corren, solo se engañó a sí mismo porque nunca entendió por qué corrían…Me presentaré ante él, quizás sobre aquellas viejas escaleras de la primaria, con el griterío de los chicos corriendo como fondo, y le diría…o quizás él me dirá algo.

Antes de que se enfríe el café regreso, por supuesto el presente no ha cambiado…



jueves, 4 de noviembre de 2021

Y se fue…

 

Y se me fue la vida,

guardé mis mejores versos para ti,

acumulé grandes alegrías para ti,

los más estupendos recuerdos…

Y no llegaste…

 

Y se me fue la vida,

Corté las rosas más fragantes

Las canciones más amorosas canté

Las más grandes esperanzas en ti planté

Y no llegaste

 

Y la vida así me hace saber,

en medio del hastío crepuscular,

Que fui yo, quien de tanto esperar,

te dejé pasar

 

 

lunes, 1 de noviembre de 2021

La peregrinación

 


    



Noviembre 2021


Juanito, como cada año, se encuentra listo para el viaje, va a visitar a sus papas. Siempre con cierto aire de nostalgia y temor, no los conoció bien, se fue con los abuelos desde muy chico, a los 7 años, los escucha decir. A él le da gracia eso, siete años… ¿A qué se referirán con eso? Para Juanito el tiempo no corre. Siempre acompañado de su perro; escaso de pelo, de trompa larga y algunos risos que forman un tupé en medio de las orejas, nunca ladra solo emite algunos chillidos como una especie de aullidos, pero nada más, eso sí siempre expectante para cuidarlo en sus aventuras.

En el viaje va con varias familias, muchas de ellas solo las ve precisamente en la peregrinación anual, sus abuelos se ponen alegres al ver a los viejos amigos, a él le aburren las charlas de adultos pero se entretiene durante el trayecto con las luces que han puesto en el camino, luces que le hacen recordar otros tiempos, evoca aromas, juegos, amigos. Todo el camino iluminado parece un cielo plagado de estrellas y que como marinero en alta mar lo van guiando a su destino, una leve bruma como de millones de sahumerios acompañados de aromas de especias y flores se posa sobre el camino augurando un viaje tranquilo. Más adelante se observa una suerte de fuego dorado, un océano de flores sobre el cual revolotean como mariposas millones de papeles multicolores aportando un hermoso espectáculo al paisaje, señal que su destino está cerca.

Finalmente llegan a la casa de sus papás, no ha cambiado mucho desde la última vez que la visitó, un nuevo jardín al fondo, dónde se encontraba el viejo taller del abuelo, y el frente ha sido pintado de un amarillo brillante en vez del blanco aburrido que solía tener, son todos los cambios, el cuarto donde dormía está intacto. 

--- ¡Juanito! --- gritan sus abuelos---

Su perro meneando la cola le hace saber que lo buscan, pero se toma su tiempo recorriendo la casa, observa sus viejos juguetes, su trompo y su bote de canicas le hacen sentir una cascada de alegres recuerdos que solo en este viaje logra rememorar y abstraerlo de su feliz estancia con sus abuelos. Regresa y observa que la mesa está puesta, dulces para el y su comida favorita, chocolate de molinillo, pan dulce, la coquita para la abuela no podía faltar y el “caballito” de tequila para Don Melquiades, su abuelo. Observa las viejas fotografías y todo lo hace feliz. Corre por toda la casa con su fiel Xolo y mira contento a sus papás y por extraños sortilegios logra en sueños charlar con ellos. Ya cerca de la alborada sus abuelos lo instan a despedirse, ve tristes a sus padres y no entiende el por qué, pues él es feliz y ellos deberían serlo también. Corre a los brazos de su abuelo.

 --- Abuelito Mel, ¿Por qué están tristes papá y mamá? No entiendo, ellos siempre me dijeron que estaría muy feliz con ustedes y es verdad. --- Don Melquiades, con ese aire de sabiduría que solo los abuelos pueden tener, se quita su viejo y ajado sombreo, lo mira con sus oscuros ojos, y le dice: 

---Así son las personas en este mundo, se aferran a su fugaz existencia y tratan de convencerse ellos mismos que al dejarlo se estará mejor, pero no se atreven a aceptar que eso pasará y que efectivamente al ser parte de la creación deben cumplir con un insondable destino, pero al no entenderlo tienen miedo y lloran por los que nos hemos ido, más por egoísmo y por no saber lo que ocurre después. Creen que nos vamos, pero mientras nos lleven en su mente y su corazón aquí estaremos acompañándolos siempre, deben aprender a recordarnos alegres por que fuimos felices y si lo fuimos entonces  lo somos ahora y siempre en cada recuerdo que emane de su alma.

Despunta el alba y la peregrinación regresa de donde insondablemente emana, del recuerdo de las gentes que los ama.

Conteos finales...

  Quizás sean estas fechas o únicamente la edad, pero… así resultan las cosas. Por motivos legales me vi obligado a buscar un documento, q...