jueves, 4 de noviembre de 2021

Y se fue…

 

Y se me fue la vida,

guardé mis mejores versos para ti,

acumulé grandes alegrías para ti,

los más estupendos recuerdos…

Y no llegaste…

 

Y se me fue la vida,

Corté las rosas más fragantes

Las canciones más amorosas canté

Las más grandes esperanzas en ti planté

Y no llegaste

 

Y la vida así me hace saber,

en medio del hastío crepuscular,

Que fui yo, quien de tanto esperar,

te dejé pasar

 

 

lunes, 1 de noviembre de 2021

La peregrinación

 


    



Noviembre 2021


Juanito, como cada año, se encuentra listo para el viaje, va a visitar a sus papas. Siempre con cierto aire de nostalgia y temor, no los conoció bien, se fue con los abuelos desde muy chico, a los 7 años, los escucha decir. A él le da gracia eso, siete años… ¿A qué se referirán con eso? Para Juanito el tiempo no corre. Siempre acompañado de su perro; escaso de pelo, de trompa larga y algunos risos que forman un tupé en medio de las orejas, nunca ladra solo emite algunos chillidos como una especie de aullidos, pero nada más, eso sí siempre expectante para cuidarlo en sus aventuras.

En el viaje va con varias familias, muchas de ellas solo las ve precisamente en la peregrinación anual, sus abuelos se ponen alegres al ver a los viejos amigos, a él le aburren las charlas de adultos pero se entretiene durante el trayecto con las luces que han puesto en el camino, luces que le hacen recordar otros tiempos, evoca aromas, juegos, amigos. Todo el camino iluminado parece un cielo plagado de estrellas y que como marinero en alta mar lo van guiando a su destino, una leve bruma como de millones de sahumerios acompañados de aromas de especias y flores se posa sobre el camino augurando un viaje tranquilo. Más adelante se observa una suerte de fuego dorado, un océano de flores sobre el cual revolotean como mariposas millones de papeles multicolores aportando un hermoso espectáculo al paisaje, señal que su destino está cerca.

Finalmente llegan a la casa de sus papás, no ha cambiado mucho desde la última vez que la visitó, un nuevo jardín al fondo, dónde se encontraba el viejo taller del abuelo, y el frente ha sido pintado de un amarillo brillante en vez del blanco aburrido que solía tener, son todos los cambios, el cuarto donde dormía está intacto. 

--- ¡Juanito! --- gritan sus abuelos---

Su perro meneando la cola le hace saber que lo buscan, pero se toma su tiempo recorriendo la casa, observa sus viejos juguetes, su trompo y su bote de canicas le hacen sentir una cascada de alegres recuerdos que solo en este viaje logra rememorar y abstraerlo de su feliz estancia con sus abuelos. Regresa y observa que la mesa está puesta, dulces para el y su comida favorita, chocolate de molinillo, pan dulce, la coquita para la abuela no podía faltar y el “caballito” de tequila para Don Melquiades, su abuelo. Observa las viejas fotografías y todo lo hace feliz. Corre por toda la casa con su fiel Xolo y mira contento a sus papás y por extraños sortilegios logra en sueños charlar con ellos. Ya cerca de la alborada sus abuelos lo instan a despedirse, ve tristes a sus padres y no entiende el por qué, pues él es feliz y ellos deberían serlo también. Corre a los brazos de su abuelo.

 --- Abuelito Mel, ¿Por qué están tristes papá y mamá? No entiendo, ellos siempre me dijeron que estaría muy feliz con ustedes y es verdad. --- Don Melquiades, con ese aire de sabiduría que solo los abuelos pueden tener, se quita su viejo y ajado sombreo, lo mira con sus oscuros ojos, y le dice: 

---Así son las personas en este mundo, se aferran a su fugaz existencia y tratan de convencerse ellos mismos que al dejarlo se estará mejor, pero no se atreven a aceptar que eso pasará y que efectivamente al ser parte de la creación deben cumplir con un insondable destino, pero al no entenderlo tienen miedo y lloran por los que nos hemos ido, más por egoísmo y por no saber lo que ocurre después. Creen que nos vamos, pero mientras nos lleven en su mente y su corazón aquí estaremos acompañándolos siempre, deben aprender a recordarnos alegres por que fuimos felices y si lo fuimos entonces  lo somos ahora y siempre en cada recuerdo que emane de su alma.

Despunta el alba y la peregrinación regresa de donde insondablemente emana, del recuerdo de las gentes que los ama.

sábado, 23 de octubre de 2021

Consecuencias de la lectura


Les comparto algo que me sucedió leyendo, por fin terminé el libro de los hermanos Karamázov y tomé dos libros de cuentos que apenas inicié, pero siempre leo algo de poesía entre lecturas y surgió esto que les comparto.

Hace unos días, leyendo un poema de José Emilio Pacheco, vi una frase que me causó una fuerte impresión. Así es esto de la lectura, surgen voces, fantasmas, impresiones o reflejos de dónde menos lo espera uno. En ocasiones son reconocimientos de nuestra propia alma, en otras, fracasos o deseos insatisfechos, ¡que se yo!, tantos sentimientos o proyecciones de nuestros propios intereses y quereres, anhelos, escapes, todo un mundo de sentimientos y pensamientos por los que finalmente podemos reconocernos, a través de los pensamientos y acciones de los  personajes que leemos, una vida a la que podemos finalmente, aunque sea de manera imaginaria, ofrecer  una solución que no somos capaces de darle en la realidad y nos libera, o en ocasiones, solo nos pone a pensar, que es lo único que podemos hacer cuando se llevan tantas cosas dentro y no sabemos cómo sacarlas.

En fin, como dice Pacheco:

                Bajo el calor el vaporoso río

                Iba siempre en camino al no volver”

 

Y mi pensamiento se encendió y no he podido apagarlo


sábado, 11 de septiembre de 2021

Sábado

 


Debo admitir que el sábado se ha convertido en mi día favorito. Así como los judíos, el shabat lo inician al caer el sol del viernes, para mí también da inicio, aunque en mi caso no es religioso, es de relajamiento mental y físico, pero a diferencia de los judíos el mío no termina al atardecer del sábado, ¡qué desperdicio!, más bien como se dice por ahí, se acaba  hasta que se acaba; durante el  domingo, de manera inconsciente, ya hay una especie de preestrés, pensando en que el sábado se acabó, el descanso resulta ser entonces saber que pasado mañana “no hay nada qué hacer” y que durante el domingo todo se acaba, es lo que hay…. En retrospectiva, ahora que lo pienso siempre ha sido así conmigo, desde la escuela, por lo que en términos prácticos mi sábado termina con los primeros rayos de sol del domingo, “Dominus Dei”, que en ocasiones resulta “ominoso Dei”.

Trato de levantarme temprano, pero a veces al cansancio de la semana no le basta el “presábado” para salir de mi cuerpo y debo optar por una especie de exorcismo. Primero tomo una ducha, en ocasiones con eso basta, pero hay dias en que el demonio del cansancio toma fuerzas del mismísimo Belfegor y se aferra fuertemente a mí, entonces hay que acudir a las armas de fuerte calibre, apelo a la sagrada oración de la música y al agua bendita del café, que con sus delicadas notas y deliciosos aromas terminan por espantar definitivamente a tan despreciables entes. 08:30 h ¡Al fin despierto!  ¡por supuesto que no siempre es así!, hay sábados en que al despuntar ya estoy listo y después de mi cafetosa rutina la lectura me pone dispuesto para la talacha sabatina…

¡A darle! Hoy necesité doble exorcismo.

Ni modo…

 

domingo, 5 de septiembre de 2021

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 !Solo necesito un motivo....y no lo encuentro...!

Una taza rota


Aún recuerdo muy bien el día; 9 de diciembre de 1980, estaba sentado en una de las bancas de la escuela, cursaba el segundo de secundaria, no logro recordar exactamente qué estaba haciendo en esa banca solo sé que me encontraba solo cuando uno de mis compañeros se aceró y me preguntó:

 -- oye loco, ¿supiste que anoche mataron a John Lennon?, sí, anoche durante el partido de “americano” dieron la noticia, te comento porque te gustan los Beatles.

--- Sí, me enteré, ¡Qué mala onda!

Lo cierto es que no sabía; nunca he sido fanático de los deportes, estaba en el equipo de atletismo de la escuela y veía solo los partidos que consideraba estarían interesantes pero no era muy seguido, no quería quedar como tonto por no estar viendo tan importante partido. Sin embargo, la noticia sí me afectó, no me deprimió ni nada por el estilo solo me puso a reflexionar que aquellos señores que gustaba de escuchar eran de carne y hueso, nunca lo había pensado así, solo ponía los dos cassettes que había en casa y me transportaba, era como si ellos vivieran en otro mundo y al escucharlos podía estar con ellos, me imaginaba tocando la guitarra y cantando juntos, y así, de repente todo ese mundo se cae, solía estar cómodo en mi mundo de ensoñaciones, el problema era cuando chocaba con la realidad. Mientras en el mundo real se sobrevino todo un fenómeno, de repente los discos tan escasos que había de los Beatles en el mercado florecieron, era tiempo de hacer negocio, en la radio varios programas exclusivamente del cuarteto sonaban todas sus canciones y hasta cosas que no habían salido al mercado, grabaciones raras, tomas falsas, etc., toda una ola de beatlemanía renacía. Fue cando aproveché para grabar más cassettes, claro está, en esta ocasión con horrendas voces de locutores interrumpiendo, indicando la hora a media canción o la rúbrica de la estación, aún con todo llegue a grabar cerca de diez cassettes que atesoraba, luego llegó la época de los Lp’s, cada disco costaba alrededor de doscientos pesos, prácticamente lo que me daban de gasto para la semana, en fin, como desesperado en lugar de ahorrar una parte semanalmente para poder comprar un disco tomaba la semana completa, la guardaba y era todo, caminaba todos los días a la escuela, ida y vuelta, no torta, no refresco, no nada y el sábado en la tarde salía corriendo a Chedraui para comprar un disco, y cuando compré los álbumes dobles, fueron quince días de aguantar sed hambre y calor además del cansancio que implicaba, estaba joven y aguantaba eso y más. Actualmente los dos álbumes y los cuatro discos que compré de esa manera se los regalé a mis hijos, y créame a pesar de que me gustó dárselos, al mismo tiempo experimenté un deseo de no hacerlo por todo lo que había implicado conseguirlos y lo que significaban.

Ya cuando trabajaba y con el auge de la internet, prácticamente conseguí todo de ellos, o casi todo, y esta vez la ventaja es que lo puedo compartir y dar sin tener que quedarme sin nada, claro son otros tiempos y lo veo de manera diferente, aunque aún me escapo a mi mundo con ellos a tocar y cantar, no pasa un día sin que no escuche algo de ellos y de Beethoven, por supuesto.

Hace un par de años en un intercambio de regalos me obsequiaron una taza personalizada con una fotografía de ellos, el icónico cruce de Abbey Road, me encantó y la tengo siempre en mi escritorio o tenía, pues una lluviosa mañana no hace mucho, tuve a mal, mientras preparaba el café para ponerme a trabajar, de colocarla sobre una repisa de mi librero por descuido la coloqué muy a la orilla de la misma y  casi instantáneamente cayó rompiéndose el asa, se desportilló y el golpe le dejó una fractura que permitía filtrar líquidos, era inútil cualquier tipo de “cirugía “para volverla a la vida y así, solo me queda una taza rota y una hondonada de recuerdos que me hacen volver a vivir toda una época.

viernes, 25 de junio de 2021

De ejemplos y locos

Reza el dicho: “El ejemplo arrastra”; pero no es verdad. La historia está llena de buenos y malos ejemplos. Jesucristo, Alejandro el grande, Napoleón; por mencionar buenos ejemplos, no me ocuparé de los malos, pero todos tienen algo en común, hay un contexto de autoridad, lo que se podría traducir que la gente los reconoce por dos razones; la primera, aceptan su autoridad moral por razones de filiación y la segunda, por miedo, es decir, temen que, al no seguir su ejemplo, al menos delante de ellos, estarán expuestos a algún tipo de reprimenda. Después está “la gente mortal”, esa extensa “zona gris” que pelean por estar en la zona “blanca” o en la zona la “negra”. Es ahí donde las actitudes fuera de lo que el resto de la gente cataloga como “normal” a su conveniencia, por muy buen ejemplo que alguien pudiera ofrecer será inmediatamente catalogado como “loco” o simplemente “estúpido”.

El ser humano, a pesar de su racionalidad, continúa de manera natural, genéticamente, instintivamente, sin darse cuenta o simplemente porque es su naturaleza, rigiéndose veladamente por la “ley del más fuerte”, al final funciona, recordemos que primero somos animales, después humanos. Tenemos un lugar específico en la “manada” y lo reconocemos de manera intuitiva. ¡Hay de aquél que trate de transgredir su sitio! Siempre hay alguien que lo logra, y sin lugar a duda hay un precio que pagar por ello. Son pocos los que lo reconocen y están dispuestos a hacerlo, otros…simplemente nadan contra corriente apelando a una moral ideal que nadie reconoce.

sábado, 19 de junio de 2021

Si lo hubiera pensado…


Si lo hubiera pensado…

otros logros festejaría

otros fracasos lloraría

en otros lares alojado

 

Si lo hubiera pensado…

sería diferente

otros sitios…

otra gente

 

Si lo hubiera pensado…

igual solo

igual necio

 

Si lo hubiera pensado…

¡todo sería distinto!

¡todo sería….!

 

Si lo hubiera pensado…

no te hubiera conocido

domingo, 13 de junio de 2021

La pesadilla de Pinocho

 


Ya había comentado lo mucho que me gustan los días lluviosos, pero siempre olvido algunas de las consecuencias de las temporadas de lluvia, más allá de los inconvenientes de posibles inundaciones, de la caprichosa humedad y molestas entradas de agua indeseada que puede echar a perder libros, muebles, etc. Otra secuela de la lluvia y la humedad en el ambiente son los insectos, no vayamos lejos, anoche procedía ya a hacer la cama para dormir, todo parecía normal, pero al colocar mi cabeza en la almohada una nube de polillas apareció volando aparentemente de la nada, arremolinándose, primero en los focos de la habitación y de cualquier otra bombilla que osara encenderse, luego cayendo sobre la cama aterrizando sobre piernas y brazos, algunas ya sin alas se convulsionaban sobre el piso o sobre la superficie donde cayeran. En fin, la más horrenda pesadilla de Pinocho, me lo imagino aterrado bajo las sábanas esperando a que el mal momento termine. 

Bueno, yo no soy Pinocho ni estoy hecho de madera, pero puedo entender su pavor en esa situación, era realmente de una película de espanto, el lavabo del baño parecía un excitado hormiguero, algo había que hacer, comencé cerrando las ventanas, osada movida porque el calor arreció como primera defensa de los lepidópteros, luego apagué las luces dejando únicamente las lámparas del baño encendidas, cambiando así el lugar del campo de batalla, ya a oscuras no podía ver claramente las pérdidas enemigas. La noche pasó tranquila.  Para colmo, me sentía muy cansado y mi gallo se durmió, cuando abrí los ojos este domingo, ya eran las ocho de la mañana, me levanté y pude observar a “los caídos" de la noche anterior, me dirigí al baño y ¡válgame Dios! Era increíble la alfombra de insectos, algunos aún tratando de sobrevivir después de semejante fragor.

Volvamos a la realidad, nada que escoba y trapeador no solucionen, para esos pobres animalitos era su último resquicio para asegurar su futuro como especie, la empresa es encomiable y los caídos instintivamente valientes.


sábado, 8 de mayo de 2021

Regreso ¿Inminente?

 


Así estiman nuestras autoridades el retorno a nuestras actividades “normales”, como inminente. Muchos lo ansían o lo ansiamos con ahínco, pero a pesar del aislamiento y gracias a las redes sociales se ha podido “hacer ligero” este encierro; y las noticias de las personas con las que nos relacionamos siguen siendo casi diarias. Te enteras, por ejemplo, que a fulanita le festejaron su cumpleaños por “zoom”, que tu sobrino se graduó de ingeniero y fuiste capaz de ver el evento por “YouTube”, que F se enfermó de COVID 19, que la vecina de atrás murió de lo mismo, que el compañero que en la oficina tiene su escritorio frente al tuyo tuvo que velar con tan solo quince días de diferencia a sus padres aquejados de este mal, del que algunos aún dudan su existencia. La vida sigue y siempre deja la impronta de aquellas experiencias que nos cambian. Sí, regresaremos y no regresaremos a la vida de siempre, no serán las mismas aulas, la misma escuela, las mismas personas, serán otras; siempre queridas, quizás aún más, porque el encierro fue capaz de, a pesar de la distancia, reforzar el vínculo del cariño y la amistad, pero no las mismas. La vida, así como lo decía el “filósofo llorón” será otra y nosotros también.

sábado, 1 de mayo de 2021

Antes que te olvide (a Dábeka)

 


 

Antes que te olvide

Te recuerdo sentada en tu rincón

Con tu blusa amarilla y tus jeans

 

Antes que te olvide

recuerdo tu mirada y tus delicadas manos

tu risa sencilla y tus ojos oscuros

 

Antes que te olvide

Recuerdo tu ala protectora

Tu mundo alrededor de él.

 

Antes que te olvide

Antes que el delicado recipiente de la memoria

Se rompa en mil recuerdos perdiéndose en el tiempo

 

Deja que invente recuerdos,

Para que olvidándote no te olvide

Para que estando ausente no te vayas

y vivas en un rincón, no ya de mi memoria

sino de mi corazón

 

                                                               hepigo

viernes, 23 de abril de 2021

Tiempos de vacunas

 

Hace ya algunas décadas, estando toda una generación en tercero o cuarto de primaria; un día cualquiera llega la maestra al salón de clases y les dice a los niños

 --- ¡Salgan al patio y hagan una fila hacia la dirección!

Los niños, algunos eufóricos, otros con incertidumbre, salieron a formarse. Después de unos minutos vieron entrar a dos enfermeras cargando sendas hileras y la pesadilla para algunos de los presentes inició. ¡Nos van a vacunar! Comenzó inmediatamente el rumor. Los de atrás no alcanzaban a ver lo que acontecía en la dirección, ya con el rumor en la cabeza, azorados intentaban ver para cerciorarse de lo que se les había hecho saber sólo como bisbiseo, hasta que el silencio fue roto por un llanto, todos vimos salir de la dirección a Juanito, presionando un algodón sobre su brazo izquierdo y la maestra Teresa sosteniéndolo de los hombros, quien para consolarlo le ofrecía una paletita de dulce. Y así, uno a uno nos vimos obligados, cuales reos llevados al paredón, a desnudar el brazo para recibir el “tiro de gracia" de manos de una malencarada enfermera.

Al llegar a casa nuestra queja contra la escuela no se hizo esperar.

--- mamá, mamá ¡nos vacunaron en la escuela! ¡no nos avisaron!

A lo cuál nuestra madre contestaba. --- ¿Y? es por tu bien, no sea “chillón” que es solo un piquetito que no duele.

Al ver nuestra queja echada por tierra, solo nos quedaba el recurso del silencio. Nos sentamos en la mesa y para nuestra sorpresa en ese día nefasto habían guisado nuestra comida favorita, al terminar, mamá nos hacía tomar un “mejoralito” y nos mandaba a la cama, con nuestro brazo adolorido, esa tarde no había tarea ni deberes en casa.

Hoy, después de tantos años me encuentro aquí, formado voluntariamente a una “dirección” imaginaria donde decenas de enfermeras, con sus consabidas hieleras cargadas de jeringas de alto calibre y “letales dosis”, están prestas ha realizar su “tiro de gracia”. En esta ocasión sí hubo aviso, pero los rumores continúan. “Que si nos implantan un ship”, “que es la vacuna chafa”, “que si nos va doler la cabeza”, “nos va dar fiebre”, …. Y un largo etcétera desde fundamentados argumentos hasta los más ridículos.

En esta ocasión no estará la maestra Teresa para ofrecernos un dulce, no estará nuestra comida favorita en casa como velado premio a nuestra “valentía” y a la angustia escondida de nuestras madres. Así pues, vemos cómo ante lo desconocido, ante lo que está fuera de nuestro control, ante lo que no entendemos, desde lo más íntimo de nuestra alma, asoma ese niño asustado que vive en nosotros y que hemos olvidado. Ahora solo nos resta apapacharlo nosotros mismos.

 

domingo, 7 de marzo de 2021

Despedida

                                       a Elisa


Recuerdo bien
la última vez que nos vimos.
Ella, vestida de cedro
con su rosario en las manos,
yo, con abrigo de añoranzas

 

No nos dijimos nada
solo nos recordamos.
Una niebla de anécdotas nos envolvió, 
vivencias, experiencias…


Recuerdo bien
la última vez que nos vimos.
Ella, vestida de cedro
con su rosario en las manos,
yo, con abrigo de añoranzas
 

Llovía tristeza por todos lados


Conteos finales...

  Quizás sean estas fechas o únicamente la edad, pero… así resultan las cosas. Por motivos legales me vi obligado a buscar un documento, q...