viernes, 25 de junio de 2021

De ejemplos y locos

Reza el dicho: “El ejemplo arrastra”; pero no es verdad. La historia está llena de buenos y malos ejemplos. Jesucristo, Alejandro el grande, Napoleón; por mencionar buenos ejemplos, no me ocuparé de los malos, pero todos tienen algo en común, hay un contexto de autoridad, lo que se podría traducir que la gente los reconoce por dos razones; la primera, aceptan su autoridad moral por razones de filiación y la segunda, por miedo, es decir, temen que, al no seguir su ejemplo, al menos delante de ellos, estarán expuestos a algún tipo de reprimenda. Después está “la gente mortal”, esa extensa “zona gris” que pelean por estar en la zona “blanca” o en la zona la “negra”. Es ahí donde las actitudes fuera de lo que el resto de la gente cataloga como “normal” a su conveniencia, por muy buen ejemplo que alguien pudiera ofrecer será inmediatamente catalogado como “loco” o simplemente “estúpido”.

El ser humano, a pesar de su racionalidad, continúa de manera natural, genéticamente, instintivamente, sin darse cuenta o simplemente porque es su naturaleza, rigiéndose veladamente por la “ley del más fuerte”, al final funciona, recordemos que primero somos animales, después humanos. Tenemos un lugar específico en la “manada” y lo reconocemos de manera intuitiva. ¡Hay de aquél que trate de transgredir su sitio! Siempre hay alguien que lo logra, y sin lugar a duda hay un precio que pagar por ello. Son pocos los que lo reconocen y están dispuestos a hacerlo, otros…simplemente nadan contra corriente apelando a una moral ideal que nadie reconoce.

sábado, 19 de junio de 2021

Si lo hubiera pensado…


Si lo hubiera pensado…

otros logros festejaría

otros fracasos lloraría

en otros lares alojado

 

Si lo hubiera pensado…

sería diferente

otros sitios…

otra gente

 

Si lo hubiera pensado…

igual solo

igual necio

 

Si lo hubiera pensado…

¡todo sería distinto!

¡todo sería….!

 

Si lo hubiera pensado…

no te hubiera conocido

domingo, 13 de junio de 2021

La pesadilla de Pinocho

 


Ya había comentado lo mucho que me gustan los días lluviosos, pero siempre olvido algunas de las consecuencias de las temporadas de lluvia, más allá de los inconvenientes de posibles inundaciones, de la caprichosa humedad y molestas entradas de agua indeseada que puede echar a perder libros, muebles, etc. Otra secuela de la lluvia y la humedad en el ambiente son los insectos, no vayamos lejos, anoche procedía ya a hacer la cama para dormir, todo parecía normal, pero al colocar mi cabeza en la almohada una nube de polillas apareció volando aparentemente de la nada, arremolinándose, primero en los focos de la habitación y de cualquier otra bombilla que osara encenderse, luego cayendo sobre la cama aterrizando sobre piernas y brazos, algunas ya sin alas se convulsionaban sobre el piso o sobre la superficie donde cayeran. En fin, la más horrenda pesadilla de Pinocho, me lo imagino aterrado bajo las sábanas esperando a que el mal momento termine. 

Bueno, yo no soy Pinocho ni estoy hecho de madera, pero puedo entender su pavor en esa situación, era realmente de una película de espanto, el lavabo del baño parecía un excitado hormiguero, algo había que hacer, comencé cerrando las ventanas, osada movida porque el calor arreció como primera defensa de los lepidópteros, luego apagué las luces dejando únicamente las lámparas del baño encendidas, cambiando así el lugar del campo de batalla, ya a oscuras no podía ver claramente las pérdidas enemigas. La noche pasó tranquila.  Para colmo, me sentía muy cansado y mi gallo se durmió, cuando abrí los ojos este domingo, ya eran las ocho de la mañana, me levanté y pude observar a “los caídos" de la noche anterior, me dirigí al baño y ¡válgame Dios! Era increíble la alfombra de insectos, algunos aún tratando de sobrevivir después de semejante fragor.

Volvamos a la realidad, nada que escoba y trapeador no solucionen, para esos pobres animalitos era su último resquicio para asegurar su futuro como especie, la empresa es encomiable y los caídos instintivamente valientes.


sábado, 8 de mayo de 2021

Regreso ¿Inminente?

 


Así estiman nuestras autoridades el retorno a nuestras actividades “normales”, como inminente. Muchos lo ansían o lo ansiamos con ahínco, pero a pesar del aislamiento y gracias a las redes sociales se ha podido “hacer ligero” este encierro; y las noticias de las personas con las que nos relacionamos siguen siendo casi diarias. Te enteras, por ejemplo, que a fulanita le festejaron su cumpleaños por “zoom”, que tu sobrino se graduó de ingeniero y fuiste capaz de ver el evento por “YouTube”, que F se enfermó de COVID 19, que la vecina de atrás murió de lo mismo, que el compañero que en la oficina tiene su escritorio frente al tuyo tuvo que velar con tan solo quince días de diferencia a sus padres aquejados de este mal, del que algunos aún dudan su existencia. La vida sigue y siempre deja la impronta de aquellas experiencias que nos cambian. Sí, regresaremos y no regresaremos a la vida de siempre, no serán las mismas aulas, la misma escuela, las mismas personas, serán otras; siempre queridas, quizás aún más, porque el encierro fue capaz de, a pesar de la distancia, reforzar el vínculo del cariño y la amistad, pero no las mismas. La vida, así como lo decía el “filósofo llorón” será otra y nosotros también.

sábado, 1 de mayo de 2021

Antes que te olvide (a Dábeka)

 


 

Antes que te olvide

Te recuerdo sentada en tu rincón

Con tu blusa amarilla y tus jeans

 

Antes que te olvide

recuerdo tu mirada y tus delicadas manos

tu risa sencilla y tus ojos oscuros

 

Antes que te olvide

Recuerdo tu ala protectora

Tu mundo alrededor de él.

 

Antes que te olvide

Antes que el delicado recipiente de la memoria

Se rompa en mil recuerdos perdiéndose en el tiempo

 

Deja que invente recuerdos,

Para que olvidándote no te olvide

Para que estando ausente no te vayas

y vivas en un rincón, no ya de mi memoria

sino de mi corazón

 

                                                               hepigo

viernes, 23 de abril de 2021

Tiempos de vacunas

 

Hace ya algunas décadas, estando toda una generación en tercero o cuarto de primaria; un día cualquiera llega la maestra al salón de clases y les dice a los niños

 --- ¡Salgan al patio y hagan una fila hacia la dirección!

Los niños, algunos eufóricos, otros con incertidumbre, salieron a formarse. Después de unos minutos vieron entrar a dos enfermeras cargando sendas hileras y la pesadilla para algunos de los presentes inició. ¡Nos van a vacunar! Comenzó inmediatamente el rumor. Los de atrás no alcanzaban a ver lo que acontecía en la dirección, ya con el rumor en la cabeza, azorados intentaban ver para cerciorarse de lo que se les había hecho saber sólo como bisbiseo, hasta que el silencio fue roto por un llanto, todos vimos salir de la dirección a Juanito, presionando un algodón sobre su brazo izquierdo y la maestra Teresa sosteniéndolo de los hombros, quien para consolarlo le ofrecía una paletita de dulce. Y así, uno a uno nos vimos obligados, cuales reos llevados al paredón, a desnudar el brazo para recibir el “tiro de gracia" de manos de una malencarada enfermera.

Al llegar a casa nuestra queja contra la escuela no se hizo esperar.

--- mamá, mamá ¡nos vacunaron en la escuela! ¡no nos avisaron!

A lo cuál nuestra madre contestaba. --- ¿Y? es por tu bien, no sea “chillón” que es solo un piquetito que no duele.

Al ver nuestra queja echada por tierra, solo nos quedaba el recurso del silencio. Nos sentamos en la mesa y para nuestra sorpresa en ese día nefasto habían guisado nuestra comida favorita, al terminar, mamá nos hacía tomar un “mejoralito” y nos mandaba a la cama, con nuestro brazo adolorido, esa tarde no había tarea ni deberes en casa.

Hoy, después de tantos años me encuentro aquí, formado voluntariamente a una “dirección” imaginaria donde decenas de enfermeras, con sus consabidas hieleras cargadas de jeringas de alto calibre y “letales dosis”, están prestas ha realizar su “tiro de gracia”. En esta ocasión sí hubo aviso, pero los rumores continúan. “Que si nos implantan un ship”, “que es la vacuna chafa”, “que si nos va doler la cabeza”, “nos va dar fiebre”, …. Y un largo etcétera desde fundamentados argumentos hasta los más ridículos.

En esta ocasión no estará la maestra Teresa para ofrecernos un dulce, no estará nuestra comida favorita en casa como velado premio a nuestra “valentía” y a la angustia escondida de nuestras madres. Así pues, vemos cómo ante lo desconocido, ante lo que está fuera de nuestro control, ante lo que no entendemos, desde lo más íntimo de nuestra alma, asoma ese niño asustado que vive en nosotros y que hemos olvidado. Ahora solo nos resta apapacharlo nosotros mismos.

 

domingo, 7 de marzo de 2021

Despedida

                                       a Elisa


Recuerdo bien
la última vez que nos vimos.
Ella, vestida de cedro
con su rosario en las manos,
yo, con abrigo de añoranzas

 

No nos dijimos nada
solo nos recordamos.
Una niebla de anécdotas nos envolvió, 
vivencias, experiencias…


Recuerdo bien
la última vez que nos vimos.
Ella, vestida de cedro
con su rosario en las manos,
yo, con abrigo de añoranzas
 

Llovía tristeza por todos lados


Conteos finales...

  Quizás sean estas fechas o únicamente la edad, pero… así resultan las cosas. Por motivos legales me vi obligado a buscar un documento, q...