sábado, 8 de mayo de 2021

Regreso ¿Inminente?

 


Así estiman nuestras autoridades el retorno a nuestras actividades “normales”, como inminente. Muchos lo ansían o lo ansiamos con ahínco, pero a pesar del aislamiento y gracias a las redes sociales se ha podido “hacer ligero” este encierro; y las noticias de las personas con las que nos relacionamos siguen siendo casi diarias. Te enteras, por ejemplo, que a fulanita le festejaron su cumpleaños por “zoom”, que tu sobrino se graduó de ingeniero y fuiste capaz de ver el evento por “YouTube”, que F se enfermó de COVID 19, que la vecina de atrás murió de lo mismo, que el compañero que en la oficina tiene su escritorio frente al tuyo tuvo que velar con tan solo quince días de diferencia a sus padres aquejados de este mal, del que algunos aún dudan su existencia. La vida sigue y siempre deja la impronta de aquellas experiencias que nos cambian. Sí, regresaremos y no regresaremos a la vida de siempre, no serán las mismas aulas, la misma escuela, las mismas personas, serán otras; siempre queridas, quizás aún más, porque el encierro fue capaz de, a pesar de la distancia, reforzar el vínculo del cariño y la amistad, pero no las mismas. La vida, así como lo decía el “filósofo llorón” será otra y nosotros también.

sábado, 1 de mayo de 2021

Antes que te olvide (a Dábeka)

 


 

Antes que te olvide

Te recuerdo sentada en tu rincón

Con tu blusa amarilla y tus jeans

 

Antes que te olvide

recuerdo tu mirada y tus delicadas manos

tu risa sencilla y tus ojos oscuros

 

Antes que te olvide

Recuerdo tu ala protectora

Tu mundo alrededor de él.

 

Antes que te olvide

Antes que el delicado recipiente de la memoria

Se rompa en mil recuerdos perdiéndose en el tiempo

 

Deja que invente recuerdos,

Para que olvidándote no te olvide

Para que estando ausente no te vayas

y vivas en un rincón, no ya de mi memoria

sino de mi corazón

 

                                                               hepigo

viernes, 23 de abril de 2021

Tiempos de vacunas

 

Hace ya algunas décadas, estando toda una generación en tercero o cuarto de primaria; un día cualquiera llega la maestra al salón de clases y les dice a los niños

 --- ¡Salgan al patio y hagan una fila hacia la dirección!

Los niños, algunos eufóricos, otros con incertidumbre, salieron a formarse. Después de unos minutos vieron entrar a dos enfermeras cargando sendas hileras y la pesadilla para algunos de los presentes inició. ¡Nos van a vacunar! Comenzó inmediatamente el rumor. Los de atrás no alcanzaban a ver lo que acontecía en la dirección, ya con el rumor en la cabeza, azorados intentaban ver para cerciorarse de lo que se les había hecho saber sólo como bisbiseo, hasta que el silencio fue roto por un llanto, todos vimos salir de la dirección a Juanito, presionando un algodón sobre su brazo izquierdo y la maestra Teresa sosteniéndolo de los hombros, quien para consolarlo le ofrecía una paletita de dulce. Y así, uno a uno nos vimos obligados, cuales reos llevados al paredón, a desnudar el brazo para recibir el “tiro de gracia" de manos de una malencarada enfermera.

Al llegar a casa nuestra queja contra la escuela no se hizo esperar.

--- mamá, mamá ¡nos vacunaron en la escuela! ¡no nos avisaron!

A lo cuál nuestra madre contestaba. --- ¿Y? es por tu bien, no sea “chillón” que es solo un piquetito que no duele.

Al ver nuestra queja echada por tierra, solo nos quedaba el recurso del silencio. Nos sentamos en la mesa y para nuestra sorpresa en ese día nefasto habían guisado nuestra comida favorita, al terminar, mamá nos hacía tomar un “mejoralito” y nos mandaba a la cama, con nuestro brazo adolorido, esa tarde no había tarea ni deberes en casa.

Hoy, después de tantos años me encuentro aquí, formado voluntariamente a una “dirección” imaginaria donde decenas de enfermeras, con sus consabidas hieleras cargadas de jeringas de alto calibre y “letales dosis”, están prestas ha realizar su “tiro de gracia”. En esta ocasión sí hubo aviso, pero los rumores continúan. “Que si nos implantan un ship”, “que es la vacuna chafa”, “que si nos va doler la cabeza”, “nos va dar fiebre”, …. Y un largo etcétera desde fundamentados argumentos hasta los más ridículos.

En esta ocasión no estará la maestra Teresa para ofrecernos un dulce, no estará nuestra comida favorita en casa como velado premio a nuestra “valentía” y a la angustia escondida de nuestras madres. Así pues, vemos cómo ante lo desconocido, ante lo que está fuera de nuestro control, ante lo que no entendemos, desde lo más íntimo de nuestra alma, asoma ese niño asustado que vive en nosotros y que hemos olvidado. Ahora solo nos resta apapacharlo nosotros mismos.

 

domingo, 7 de marzo de 2021

Despedida

                                       a Elisa


Recuerdo bien
la última vez que nos vimos.
Ella, vestida de cedro
con su rosario en las manos,
yo, con abrigo de añoranzas

 

No nos dijimos nada
solo nos recordamos.
Una niebla de anécdotas nos envolvió, 
vivencias, experiencias…


Recuerdo bien
la última vez que nos vimos.
Ella, vestida de cedro
con su rosario en las manos,
yo, con abrigo de añoranzas
 

Llovía tristeza por todos lados


jueves, 24 de diciembre de 2020

Café

 

Una taza de aromático café

para compartir el bálsamo de la sinceridad

una taza de fuerte sabor amargo de café

para compartir la verdad.

 

Una taza de café caliente

Caluroso, como el cariño entrañable

de nuestra amistad

 

Así, cada mañana, al beber la sublime infusión

llena mi cabeza de su charla, de su voz, de su mirada

Y no la extraño porque la llevo en el alma.

lunes, 21 de septiembre de 2020

Angustia

 Cada vez que le hablo

dejo girones de mi alma en cada palabra

sufro al terminar la charla

y cada vez que se aleja...deseo hablarle


¡Amigos...! no me llena, pero no puedo más

acepto la angustia de ofrecerle mi alma en cada palabra.


sábado, 5 de septiembre de 2020

Conteos finales...

  Quizás sean estas fechas o únicamente la edad, pero… así resultan las cosas. Por motivos legales me vi obligado a buscar un documento, q...